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viernes, 29 de marzo de 2013

Breve biografía de una cerocinco (Mirta)

 Yo soy de aquí, de la América del Sur. Esa, indómita región que causó desvelos y codicias; esa, que rapiñaron en  nombre de la religión y de la civilización. Esa, que guarda en sus entrañas el futuro del planeta.
Un paraíso de frío y montañas oyó mi llanto al nacer, y subí como las aves en busca del calor, para empollar en Diamante, entre barrancas, verdes y río.
Las historias de mi madre marcaron mis ganas de crear, y las historias fueron naciendo aún sin saber escribir, porque el regazo  es sin duda el mejor lugar para escuchar y contar.
Me eduqué entre milicos y monjas, porque mi padre fue militar, pero soy americana, dije, y salvaje, tal vez por eso las reglas nunca pudieron atarme.
Crecí encerrada en las fantasías de los libros de cuentos; supe de un príncipe de ojos azules que a los 13 me robó el primer beso, bailé folclore, fui reina de carnavales, aprendí a tirar al blanco, sentí la emoción de los aplausos subida a un escenario y  hasta soñé con ser doctora en África cuando ocupaba las tardes entreteniendo a niños con tuberculosis en el hospital de un pueblito de Corrientes, tierra sin verdes, ni río, ni montaña, pero adornada con un gente hermosa.
Conocí a mi compañero el amigo de Rubén, en Diamante. Entonces supe que afuera de los libros, y de las monjas y los cuarteles, había otro mundo que no pertenecía a los cuentos, que era real, que estaba oprimido y buscaba ayuda. Y fui.
La vida me dio cuatro hijos y también nietos. Y fui feliz educando, y soy feliz con los frutos.
En el dos mil siete ingresé entre los cerocinco, conocí entonces sobre formas y estructuras (creo sinceramente haber crecido bastante). En este taller vivo hoy una experiencia sadomasoquista, donde escribo y espero los latigazos de Pedro, de Ignacio y de tantos que conocen el arte de escribir, y aunque los golpes dejan marcas, y los años también, sigo siendo yo: soñadora de imposibles, apasionada, rebelde, salvaje y americana.

Mirta Leis